Pérdida auditiva y su relación con la enfermedad de Parkinson

Pérdida auditiva y enfermedad de Parkinson

La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo motor, que actualmente se sitúa como la segunda enfermedad neurodegenerativa con mayor prevalencia a nivel mundial, tan solo por detrás de la enfermedad de Alzheimer.

En los últimos 25 años su prevalencia se ha duplicado, afectando a más de 8,5 millones de personas en todo. Actualmente, las estimaciones apuntan a que en España más de 160.000 personas conviven con Parkinson, pero se calcula que podría haber hasta 30.000 casos más sin diagnosticar.

Se trata de un trastorno crónico de evolución progresiva que afecta al sistema nervioso, implicando la pérdida de neuronas dopaminérgicas en una región del cerebro llamada sustancia negra. Esto conlleva una deficiencia de dopamina, un neurotransmisor fundamental en el control del movimiento.

A medida que avanza el desarrollo de la enfermedad de Parkinson, suele generar diversos grados de discapacidad y dependencia, tanto por los problemas motores y cognitivos, como por la aparición de demencias asociadas a la enfermedad.

Por este motivo, se están desarrollando interesantes líneas de investigación con un enfoque preventivo, que puedan ayudar a mitigar y ralentizar su desarrollo. Y una de ellas apunta a la importancia de la audición, ya que la pérdida auditiva se relaciona con el desarrollo del Parkinson.

Si bien la enfermedad de Parkinson no es intrínsecamente una demencia, sino un trastorno neurodegenerativo motor, los cambios en la estructura y la química del cerebro pueden causar problemas de memoria y de pensamiento.

Uno de ellos es la aparición de los denominados cuerpos de Lewy, unos depósitos anormales de proteína alfa-sinucleína en las neuronas, y que causan la muerte neuronal progresiva.

En torno al 40% de diagnosticadas desarrollan demencia asociada a la enfermedad de Parkinson, que suele aparecer después de los 70 años, y entre 10 y 15 años tras el inicio de los síntomas motores.

A nivel de los cambios cognitivos, se caracteriza por el deterioro de la memoria, el descenso de la atención, la ralentización del pensamiento, y los problemas de planificación y realización de tareas complejas.

Además, en los casos de demencia los problemas motores relacionados con el equilibrio y la marcha y las caídas son más frecuentes, y la bradicinesia o lentitud del movimiento y los problemas musculares como la rigidez avanzan más rápidamente que en los casos de Parkinson sin demencia.

Cabe señalar que la demencia con cuerpos de Lewy incluye tanto la diagnosticada clínicamente con cuerpos de Lewy, como la demencia asociada al Parkinson, y los síntomas de esta demencia son muy similares a los de la enfermedad de Alzheimer.

Se caracteriza por las pérdidas de memoria, la desorientación, y las dificultades en el pensamiento, la comprensión, la comunicación y el control del comportamiento. Además, son frecuentes los trastornos del sueño y la aparición de síntomas psicóticos como alucinaciones, delirios y paranoia.

Un reciente trabajo de un grupo de investigadores de la Lancaster University en el Reino Unido, con el título Speech-in-noise hearing impairment is associated with increased risk of Parkinson’s: A UK biobank analysis, estableció la posible relación entre la pérdida auditiva y el desarrollo de la enfermedad de Parkinson.

En su estudio analizaron los datos de 159.395 personas sin antecedentes de Parkinson, que previamente se habían sometido a una prueba de audición en la que medían la capacidad de detectar el habla en entornos ruidosos.

Los resultados indicaron que, tras un periodo de seguimiento promedio de 14,24 años, 810 participantes fueron diagnosticados posteriormente con esta enfermedad. El análisis reveló un incremento del 57% en el riesgo de padecer Parkinson por cada aumento de 10 decibelios en la pérdida auditiva inicial.

Como vimos en un anterior artículo sobre las causas de la pérdida auditiva en la tercera edad, la hipoacusia o déficit auditivo es muy frecuente entre las personas mayores, y puede suponer un importante condicionante para su autonomía, sus relaciones sociales y su estado de ánimo. Y como hemos visto, una buena audición es un factor con valor preventivo frente a enfermedades como el Parkinson.

No obstante, para muchas personas dependientes o con problemas de movilidad no es posible desplazarse hasta un centro auditivo. Por ello en Lura Care, tal como hacemos con nuestros servicios de salud bucodental, ofrecemos servicios de audiología a nivel residencial y domiciliario.

Los profesionales se desplazan hasta el lugar de residencia de los pacientes para atenderles mediante nuestros servicios de audiología móviles, evitando siempre que sea posible desplazamientos inviables o incómodos, y asegurando de este modo que pueden recibir la atención que precisan.

Para más información sobre nuestros servicios de audiología, así como de salud bucodental u óptica, puedes contactar con nosotros a través del correo info@luracare.es, o bien llamando al teléfono 602 252 942, y nuestro equipo estará encantado de atenderte.

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