Las evidencias apuntan a que la pérdida auditiva no tratada podría constituir uno de los factores de riesgo de demencia más importantes, y que las medidas de prevención y el uso de audífonos son factores que contribuyen a evitar y ralentizar el deterioro cognitivo.
Perder audición con la edad suele tratarse como una molestia menor, algo que se soluciona subiendo el volumen de la televisión o pidiendo a los demás que hablen más alto. Pero la evidencia reunida apunta a algo más serio: la pérdida auditiva no tratada podría ser uno de los factores de riesgo de demencia más importantes que existen, y también uno de los más fáciles de corregir.
Así lo establece el Informe Mundial sobre el Alzheimer 2023 elaborado por Alzheimer’s Disease International (ADI), la federación mundial de asociaciones dedicadas a esta demencia, y centrado en la reducción del riesgo de demencia y en las medidas de prevención. El informe señala que el uso de audífonos destaca como un posible punto de inflexión para las personas con pérdida auditiva, ya que no solo ha demostrado ralentizar el deterioro cognitivo, sino que además es una intervención rentable y escalable.
Este hallazgo forma parte del mensaje central del informe: buena parte del riesgo de demencia depende de factores modificables a lo largo de la vida, y actuar sobre ellos, desde la educación temprana hasta el cuidado de la audición en la mediana edad, puede marcar una diferencia real en la trayectoria cognitiva de una persona.
Pérdida auditiva como factor de riesgo de demencia
La relación entre oído y cerebro va más allá de lo obvio, como se desprende de la evidencia recopilada por la Lancet Commission on Dementia Prevention, Intervention and Care, impulsada por el University College London y fundaciones como Alzheimer’s Society y Alzheimer’s Research UK, y que respalda buena parte del trabajo de ADI.
En su informe Dementia prevention, intervention, and care: 2024 report, la Comisión establece que aproximadamente el 45 % de los casos de demencia en todo el mundo podrían prevenirse o retrasarse si se actuara sobre 14 factores de riesgo modificables a lo largo de toda la vida. Entre estos factores se incluye la pérdida auditiva en la mediana edad, y calcula que el riesgo de demencia aumenta entre un 4% y un 24% por cada 10 decibelios de audición perdidos.
Se han desarrollado varias hipótesis sobre los motivos. La primera de ellas se centra en la sobrecarga cognitiva, argumentando que cuando el cerebro debe realizar un esfuerzo constante para descifrar sonidos poco claros, afronta una limitación de recursos disponibles para dedicarlos a otras funciones como la memoria.
La segunda se centra en el aislamiento social, ya que las personas con dificultades auditivas tienden a retraerse de las conversaciones y las actividades sociales. El aislamiento social es, en sí mismo, otro factor de riesgo reconocido de demencia, además de serlo también en el desarrollo de trastornos del estado de ánimo como la depresión.
Por último, el informe incide en la atrofia cerebral acelerada, ya que varios estudios asocian la pérdida auditiva no tratada con una reducción más rápida del volumen cerebral en regiones vinculadas al procesamiento auditivo y la memoria.
Evidencia sobre los beneficios de los audífonos
El respaldo a los audífonos como medida de prevención frente a la demencia no es solo observacional, tal como constata el estudio ACHIEVE: Aging and Cognitive Health Evaluation in Elders. Impulsada por un equipo de la Johns Hopkins University, esta importante investigación constituye el mayor ensayo clínico aleatorizado realizado hasta la fecha sobre audífonos y deterioro cognitivo.
El estudio ACHIEVE encontró que, en un subgrupo de adultos mayores con pérdida auditiva y mayor riesgo cognitivo, el uso de audífonos durante tres años redujo el deterioro cognitivo a la mitad en comparación con el grupo de control. Los investigadores plantean que la intervención auditiva podría actuar por dos vías: haciendo que escuchar exija menos esfuerzo cerebral, y ayudando a las personas a mantenerse más activas social y físicamente.
Estos hallazgos coinciden con las hipótesis planteadas anteriormente, y a su vez concuerdan con los datos del metaanálisis Association of Hearing Aids and Cochlear Implants With Cognitive Decline and Dementia, que asoció el uso de audífonos e implantes cocleares con un menor riesgo de deterioro cognitivo y demencia en comparación con la pérdida auditiva no tratada.
La necesidad de una audiología accesible
Pese a la importancia de una buena audición en la prevención de las demencias, muchas personas dependientes o con problemas de movilidad no pueden desplazarse hasta un centro auditivo o tienen grandes dificultades para hacerlo, lo que incrementa el riesgo de desarrollar o agravar el deterioro cognitivo.
Este es el motivo por el que en Lura Care ofrecemos servicios de audiología a nivel residencial y domiciliario para todas estas personas, tal como hacemos con nuestros servicios de salud bucodental y óptica, a fin de romper la barrera de la movilidad y brindarles la atención que precisan.
Si deseas más información sobre alguno de estos servicios para residencias, centros de día o domicilios particulares, nuestro equipo estará encantado de atenderte en el teléfono 602 252 942, o bien escribiéndonos al correo info@luracare.es.

