Autor: Ramon Prats

  • Osteoporosis: la enemiga silenciosa de nuestros dientes

    Osteoporosis: la enemiga silenciosa de nuestros dientes

    La osteoporosis se caracteriza por el deterioro de la estructura del tejido de los huesos, que conlleva un deterioro de la estructura del tejido óseo debido a la reducción de la presencia de componentes minerales. Como consecuencia, las personas afectadas presentan un aumento de la fragilidad ósea y un mayor riesgo de fracturas.

    Se trata de una enfermedad compleja causada por un desorden metabólico, caracterizada por el deterioro de la estructura del tejido de nuestros huesos debido a una menor presencia de componentes minerales. Como consecuencia, las personas afectadas presentan un aumento de la fragilidad de los huesos y mayor riesgo de sufrir fracturas.

    Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es la enfermedad ósea más frecuente, y tiene una mayor incidencia en edades avanzadas, especialmente entre las mujeres. En la actualidad existen en el mundo más de 200 millones de pacientes con osteoporosis, y con una prevalencia en aumento.

    Los datos de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) indican que en España esta enfermedad afecta a cerca de 3 millones de personas, esto es, casi el 5,5% de toda la población. Su prevalencia se sitúa cerca del 23% entre las mujeres mayores de 50 años, mientras que en los hombres ronda el 7%.

    La complicación clínica más importante de esta enfermedad son las fracturas, que en nuestro país suponen entre el 20 y el 25% de la ocupación de las camas de los servicios de traumatología, por lo que tiene un gran impacto sobre los servicios de salud públicos.

    En los pacientes con osteoporosis se suelen producir fracturas inesperadas como consecuencia de pequeños traumatismos, como golpes o torceduras, que a priori no deberían producir una rotura del hueso. No obstante, el gran obstáculo para su tratamiento es que se trata de una enfermedad silenciosa.

    Las radiografías de los huesos solamente muestran la presencia de la enfermedad en estadios avanzados, por lo que son necesarias pruebas como la densitometría ósea para detectar que se ha empezado a perder densidad mineral en los huesos.

    Se trata de una situación similar a lo que sucede con las enfermedades cardiovasculares, que solo se manifiestan cuando aparecen complicaciones. Las evidencias científicas indican además que la relación entre estas enfermedades y la osteoporosis es bidireccional, debido a que la calcificación de los huesos puede contribuir también a la calcificación de los vasos sanguíneos. Y a la inversa, la presencia de factores de riesgo vascular incrementa la probabilidad de padecer osteoporosis.

    No obstante, existen una serie de indicadores que nos pueden hacer sospechar de la presencia de esta enfermedad, y que pueden contribuir a tomar las medidas preventivas adecuadas para su tratamiento y para minimizar su impacto sobre nuestra calidad de vida.

    Cabe mencionar en primer lugar que la pérdida de densidad ósea no se produce sólo en los huesos, sino que también afecta a nuestros dientes.  Esta menor densidad de los dientes puede hacernos sospechar que la pérdida de densidad también afecte a otras partes del organismo y ponernos sobre aviso.

    Por otra parte, la osteoporosis provoca pérdida del hueso maxilar y la mandíbula, donde se alojan los dientes, lo que puede conllevar complicaciones e incluso la pérdida de los dientes. Este problema se agudiza en los pacientes que sufren de periodontitis, ya que la inflamación producida por las bacterias también contribuye a este desgaste óseo.

    No podemos dejar de mencionar el tratamiento farmacológico de los pacientes con osteoporosis. Los más comunes son los bisfosfonatos, agentes inhibidores de la resorción que, si bien tienen efectos muy beneficiosos en el fortalecimiento de la estructura ósea, dificultan en gran medida la cicatrización de los huesos.

    Esto puede ocasionar problemas como la osteonecrosis o muerte de las células del maxilar, en la que la herida de la encía no sana con normalidad y que puede conllevar incluso una exposición del hueso y ocasionar un importante dolor a los pacientes.

    Por todos estos motivos, desde Lura Care recomendamos realizar un seguimiento exhaustivo de la evolución de la salud bucodental mediante revisiones odontológicas periódicas.

    Este es sin duda el mejor modo de detectar cualquier anomalía ósea en la cavidad bucal, adoptar las medidas de prevención más adecuadas, y coordinar el mejor tratamiento posible en colaboración con los especialistas adecuados para ello.

  • ¿Existe relación entre la salud bucodental y la de nuestros riñones?

    ¿Existe relación entre la salud bucodental y la de nuestros riñones?

    La salud bucodental guarda una estrecha relación con la aparición o el desarrollo de otro tipo de patologías, por lo que afecta de forma directa al estado de salud general de las personas. En este artículo revisaremos las evidencias que establecen la relación que existe entre la salud de la boca y los dientes y las enfermedades de los riñones, un tema que a menudo resulta desconocido.

    En primer lugar, debemos tener presente que esta relación es bidireccional. Esto significa que una deficiente salud bucodental puede propiciar la aparición de enfermedades renales, pero que, a su vez, las patologías de los riñones pueden ser causantes de un deterioro de nuestros dientes y encías.

    Ya en el año 2008, un estudio publicado en el American Journal of Kidney Diseases alertó de que las enfermedades de las encías como la periodontitis y la pérdida de dientes constituyen factores de riesgo no tradicionales asociados con la aparición de la enfermedad renal crónica. Se trata de una patología caracterizada por el deterioro progresivo de la función renal que tiene como consecuencia, entre otras, la pérdida de la capacidad de producir orina y de eliminar determinadas toxinas.

    En este mismo sentido, una investigación desarrollada en el Reino Unido y publicada en 2016 en el Journal of Clinical Periodontology constató que la periodontitis aumenta el riesgo de mortalidad por cualquier causa en las personas con enfermedad renal crónica al mismo nivel que la diabetes. Mientras que las personas con enfermedad renal crónica presentaban un riesgo del 32% de morir por cualquier causa en un periodo de 10 años, este riesgo se elevaba hasta el 41% en aquellas que padecían periodontitis.

    Pero como decíamos, esta relación es bidireccional. Esta afirmación se pone de manifiesto en ejemplos como el trabajo publicado en la Revista Estomatológica Herediana, que expuso que las personas que padecen insuficiencia renal crónica sometidas a hemodiálisis presentaban manifestaciones bucales que afectan a las glándulas salivales, así como a los tejidos blandos y duros.

    El 90% de los pacientes del estudio con dicha enfermedad presentaban signos y síntomas bucales como la hiperplasia gingival o agrandamiento de las encías, xerostomía o sequedad bucal, caries, y aparición de la lengua saburral, consistente en una capa blanquecina que se crea sobre la lengua compuesta por células viejas, restos de comida y bacterias.

    Más recientemente, un estudio publicado en la revista Medicine estableció como hallazgo principal que el aumento de la frecuencia del cepillado dental puede atenuar el riesgo de aparición de la enfermedad renal crónica, especialmente cuando se lleva a cabo por encima de tres veces al día.

    Las evidencias apuntan de forma determinante a que la prevención y las medidas de higiene en el ámbito de la salud oral adquieren una enorme relevancia para evitar las enfermedades renales, u sin olvidar que las alteraciones bucodentales pueden ser sintomáticas de otras enfermedades,

    Una revisión a tiempo de nuestros dientes y encías puede ser un elemento clave para la prevención de la salud a nivel general, y que adquiere una enorme relevancia en pacientes de especial vulnerabilidad como son las personas mayores, en las que con frecuencia nos encontramos con cuadros de patologías previas.

    Por este motivo, en Lura Care recomendamos acudir de forma regular a revisiones odontológicas, que nos ayudarán a prevenir enfermedades bucodentales que, como hemos visto, pueden derivar en otras patologías. Y sin olvidar la importancia de desarrollar y mantener de unos hábitos de higiene oral adecuados, como el cepillado regular, el uso de hilo dental o los enjuagues bucales, tal como siempre recordamos en las sesiones formativas gratuitas sobre higiene bucodental que llevamos a cabo en centros residenciales para promover la salud oral de los residentes.

  • Candidiasis oral: prevención, detección y tratamiento

    Candidiasis oral: prevención, detección y tratamiento

    Existe un gran número de microorganismos que habitan en nuestro cuerpo de forma habitual, y que por norma general son inofensivos. Pero dependiendo de las condiciones que encuentren en el lugar donde están alojados, estos pueden llegar a volverse patológicos, produciendo infecciones que afectan a nuestra salud oral o general.

    La candidiasis oral es una infección fúngica común, causada principalmente por un hongo llamado Candida albicans. Este microorganismo forma parte de nuestra flora oral normal, pero en el momento en que prolifera en exceso debido a una alteración en las barreras físicas o en las defensas del paciente, es cuando se empiezan a producir los signos y síntomas que afectan principalmente a la boca y la garganta.

    Cualquier persona puede padecer candidiasis oral, pero suele ser más frecuente en personas de edad avanzada. Esto se debe múltiples factores, como un mayor consumo de medicamentos, una pobre higiene dental y oral, estados de inmunodepresión, ciertas enfermedades mal controladas como la diabetes, el consumo de tabaco, el uso incorrecto de las prótesis, o los tratamientos con antibióticos o corticoides, entre otros.

    Las lesiones causadas por el hongo Candida albicans suelen aparecer frecuentemente como placas blancas o rojizas aterciopeladas en la mucosa yugal o en la lengua, pudiendo llegar a afectar el paladar, las encías o la parte más posterior de la cavidad oral.

    Además, se puede observar enrojecimiento, sangrado o inflamación de dichas placas, que pueden llegar a provocar dolor o dificultad al comer, beber o tragar, e incluyo a propiciar cambios en el sentido del gusto. Es por ello que pueden ser una importante fuente de malestar e incomodidad para las personas afectadas, y afectar de forma significativa a su bienestar y calidad de vida.

    Pese a esta sintomatología, la candidiasis oral no suele provocar complicaciones graves, a excepción de aquellos pacientes que puedan tener el sistema inmunitario muy débil. En estos casos se debe controlar la posible diseminación del hongo a otras partes del cuerpo, a fin de evitar que pueda causar problemas más graves a nivel de la salud general, especialmente en casos en que existan patologías previas.

    Mantener una adecuada higiene oral: el cepillado dental al menos dos veces al día, el uso regular de hilo dental o cepillos interproximales, y los enjuagues bucales regulares pueden ayudar a prevenir el crecimiento excesivo de hongos y bacterias en la boca.

    Mantener el buen estado de las prótesis dentales: quitar la dentadura cada noche, mantenerla limpia y controlar que ajuste de la mejor manera posible, evitando posibles irritaciones o heridas, es un factor de gran importancia para prevenir la aparición de la candidiasis y otras lesiones orales.

    Evitar el tabaco y el alcohol: el consumo regular y en exceso de tabaco y alcohol puede debilitar el sistema inmunológico, y aumentar con ello el riesgo de infecciones, incluida la candidiasis oral.

    Mantener una dieta equilibrada y saludable: una dieta rica en frutas, verduras, granos enteros y proteínas magras puede ayudar a fortalecer el sistema inmunológico y reducir por tanto el riesgo de infecciones.

    Mantener una buena hidratación: beber suficiente agua puede ayudar a mantener la boca húmeda y reducir el riesgo de xerostomía o sequedad bucal, frecuente como efecto secundario de determinadas medicaciones, y uno de los factores que puede incrementar el riesgo de aparición de la candidiasis oral.

    Limitar el consumo de azúcar y alimentos refinados: los hongos como la Candida albicans se alimentan en gran medida de azúcares, por lo que reducir el consumo de estas sustancias puede contribuir al control de su crecimiento y proliferación.

    Evitar el consumo innecesario de antibióticos: los antibióticos pueden alterar el equilibrio de los microorganismos presentes en la boca y el cuerpo, por lo que es muy importante tomarlos solo cuando sean recetados por un profesional médico en casos en que resultan realmente necesarios.

    Controlar el uso de corticosteroides inhalados: en el caso de personas que utilizan corticosteroides inhalados para el tratamiento del asma u otras insuficiencias respiratorias, es importante seguir las instrucciones del médico y enjuagarse la boca después de cada uso para reducir el riesgo de aparición de la candidiasis oral.

    Controlar las condiciones médicas subyacentes: es importante también mantener bajo control las condiciones médicas como la diabetes, el VIH/SIDA o cualquier otra enfermedad que pueda debilitar el sistema inmunológico, ya que esto favorece la aparición de la candidiasis oral.

    Evitar el contacto directo con la saliva de personas infectadas: en entornos donde la candidiasis oral es común, es importante evitar compartir utensilios, cepillos de dientes u otros objetos que puedan estar en contacto directo con la saliva de las personas infectadas.

    Acudir a revisiones bucodentales periódicas: programar revisiones regulares con el odontólogo puede ayudar a detectar cualquier signo temprano de candidiasis oral u otras afecciones bucales, y asegurar que podamos recibir el tratamiento adecuado lo antes posible.

    Si bien la prevención es fundamental, en aquellos casos en los que se observen lesiones como las descritas anteriormente, la opción más acertada y recomendada es contactar con el odontólogo para poder hacer un diagnóstico correcto y empezar lo antes posible con el tratamiento de estas afecciones.

    El principal objetivo del tratamiento es impedir la propagación del hongo, remitir la infección y dar instrucciones para abordar posibles recurrencias. La primera actuación y más importante será conocer la causa de la presente infección para poder eliminarla, y posteriormente proceder al suministro de antifúngicos tópicos u orales para lograrlo.

    Pero como siempre recordamos desde Lura Care, mantener una óptima higiene oral y unos hábitos de vida saludables son las mejores recomendaciones que podemos seguir de forma preventiva si queremos preservar nuestra salud bucodental y poder disfrutar con ello de una buena calidad de vida.

  • Recesión gingival: cuando las encías se baten en retirada

    Recesión gingival: cuando las encías se baten en retirada

    La recesión gingival se define como el proceso de retracción de las encías, tanto localizado como a nivel general, lo que ocasiona que queden al descubierto partes del diente que anteriormente se encontraban ocultas, y que consiguientemente sean vulnerables a los factores externos.

    Si bien entre sus causas podemos encontrar tanto factores de predisposición como desencadenantes, se considera que es una afección multifactorial, en la que concurren múltiples aspectos.

    Debemos tener presente que esta retracción de las encías es un fenómeno común y gradual asociado a la edad, ya que es mucho más frecuente a partir de los 50 años, y en la que con mucha probabilidad inciden el efecto acumulativo de otras pequeñas patologías y los traumatismos menores que se han ido produciendo a lo largo de la vida.Causas de la recesión gingival.

    Entre los factores etiológicos podemos mencionar aspectos como la mala alineación de los dientes, los ajustes incorrectos de las prótesis, las lesiones inflamatorias inducidas por placa bacteriana o enfermedad de las encías, o incluso traumatismos propiciados por un cepillado incorrecto o agresivo.

    Cabe señalar también que en el caso de las personas mayores juega un papel importante la xerostomía o sequedad bucal. Este descenso en la producción de saliva, que en muchas ocasiones va asociada al uso de determinados fármacos, propicia un descenso en la protección natural de la boca y los dientes.

    La retracción de las encías puede ser un desencadenante de varios problemas para los pacientes afectados, entre los que podemos mencionar la hipersensibilidad dental, las caries radiculares que afectan a la raíz del diente, y varias alteraciones a nivel estético que pueden favorecer el retraimiento social por la vergüenza e incomodidad al sonreír o comunicarse.

    El éxito del tratamiento de la recesión gingival dependerá de forma directa de establecer un diagnóstico exacto de sus causas. Es fundamental identificar los factores de riesgo responsables, y separar los que pueden ser modificados de aquellos que no resulta posible. Este es un aspecto de gran relevancia, ya que los factores no modificables pueden suponer una contraindicación para ciertos tratamientos.

    Por ejemplo, el tabaquismo, la inadecuada higiene oral, o el uso inapropiado de elementos en la encía como los palillos, son factores modificables sobre los que se puede trabajar reeducando la conducta del paciente y fomentando unos adecuados hábitos de salud bucodental.

    Por el contrario, otros factores como la malposición severa de los dientes, o la pérdida de hueso interproximal que los rodea, pueden requerir otras intervenciones previas al propio abordaje de la recesión. Entre estos podemos mencionar el tratamiento ortodóncico para corregir la posición de los dientes, o los procedimientos de regeneración ósea para dotar al hueso maxilar del volumen adecuado.

    En cuanto al tratamiento de la recesión gingival en sí, el abordaje principal son diversos procedimientos quirúrgicos orientados a la reconstrucción del tejido, que suelen presentar una mayor tasa de éxito cuando no se ha producido una pérdida de hueso interproximal, o bien esta ha sido corregida.

    La cirugía periodontal en estos pacientes tiene como finalidad cubrir las superficies denudadas de las raíces de los dientes, y corregir los defectos mucogingivales mejorando la calidad de los tejidos blandos alrededor de los dientes. Los procedimientos pueden ser variados, y entre los más habituales podemos mencionar los autoinjertos de tejidos blandos libres del paladar, los autoinjertos pediculados o colgajos rotacionales o coronales, o las técnicas basadas en la regeneración tisular guiada (RTG) o la utilización de proteínas bioactivas.

    La detección precoz es fundamental para el buen pronóstico, por lo que debemos estar atentos a signos como el alargamiento de los dientes, la inflamación y sangrado de las encías, las molestias o dolor al masticar, o la halitosis o mal aliento, por citar algunos de los más habituales.

    Y como siempre recordamos desde Lura Care, es importante que llevemos a cabo un seguimiento de nuestra salud bucodental mediante revisiones periódicas con nuestro odontólogo, y desarrollemos y mantengamos unos hábitos de higiene oral óptimos que contribuyan a preservar tanto la buena salud de nuestra boca y dientes, como nuestro estado de salud general.

  • ¿Cómo afecta la llegada de la primavera a nuestra salud bucodental?

    ¿Cómo afecta la llegada de la primavera a nuestra salud bucodental?

    Para muchas personas, la llegada de la primavera tiene connotaciones positivas. El incremento de las horas de luz y el aumento de las temperaturas propician ajustes a nivel metabólico, entre los que cabe mencionar un incremento de la segregación de feromonas, oxitocina, dopamina y noradrenalina.

    Estos cambios suelen verse reflejados en la denominada euforia primaveral, caracterizada por un cierto nivel de hiperactividad, un mayor nivel de energía y una mejora general de nuestro estado de ánimo.

    Pero, ¿qué sucede cuando estos cambios afectan de forma negativa a nuestra salud y bienestar? El efecto contrario a este incremento de la actividad es la denominada astenia primaveral, un trastorno adaptativo asociado a estos cambios y de intensidad variable.

    Sus principales síntomas son la apatía o disminución de la motivación, la sensación de cansancio generalizado, la aparición de dificultades en la concentración, las alteraciones del sueño y la dificultad para conciliarlo, los episodios de ansiedad e irritabilidad, la disminución del apetito, o la aparición de dolores de cabeza.

    Frecuentemente, estas alteraciones pueden desembocar en trastornos digestivos, que a su vez pueden ocasionar problemas dentales y favorecer la aparición de aftas en la cavidad bucal. Y no podemos obviar las consecuencias que pueden tener sobre nuestro sueño y descanso, que son fundamentales para mantener una adecuada respuesta inmunitaria que resulta clave ante trastornos como la periodontitis o enfermedad de las encías.

    Debemos tener en cuenta también que durante la primavera son habituales las alergias, propiciadas por una respuesta inmunitaria excesiva ante determinadas sustancias, principalmente de origen ambiental, como el polen o las partículas de tierra presentes en el aire. Estos elementos provocan en las personas alérgicas la segregación de histamina, un potente vasodilatador que tiene como función combatir la acción de estos alérgenos.

    Sin embargo, la segregación de histamina tiene como consecuencia la aparición de síntomas que pueden resultar muy molestos. Entre ellos destacan la sinusitis, caracterizada por la generación excesiva de moco que tiende a acumularse en la frente y los senos paranasales, la sequedad bucal y picor de garganta que se deriva del incremento de la respiración por la boca debido a la dificultad de poder hacerlo por la nariz, y la aparición asociada de tos seca y estornudos.

    Además, debemos tener presente que muchos de los medicamentos antihistamínicos que suelen recetarse a los pacientes alérgicos suelen favorecer la sequedad bucal y de garganta, por lo que pueden exacerbar esta sintomatología. Esta acumulación de moco, la tos seca y los estornudos propician un incremento de la tensión en la musculatura de la mandíbula y las muelas, especialmente en las traseras, que puede ser motivo de la aparición de dolores dentales y de cabeza.

    Como vemos, la llegada de la primavera puede tener un importante impacto en la salud, el bienestar y el estado de ánimo, y más si cabe en el caso de las personas mayores, que frecuentemente presentan cuadros de otras patologías que pueden verse afectadas por esta sintomatología. La pregunta que se nos plantea por tanto es, ¿qué podemos hacer?

    Desde Lura Care queremos recordar que un aspecto fundamental es la adecuada alimentación e hidratación que, si bien ya lo es por norma general, adquiere todavía mayor relevancia durante estos estados. Debemos asegurar una suficiente ingesta de agua de al menos 2 litros al día, y promover una dieta rica en vitaminas, fibra y proteínas.

    Este tipo de dieta contribuye al correcto funcionamiento del sistema nervioso y a estimular la producción de neurotransmisores reguladores de las emociones. Idealmente esta ingesta puede distribuirse a lo largo de 5 comidas al día, intentando mantener unos horarios regulares, y evitando que sean excesivamente copiosas a fin de evitar las digestiones pesadas.

    Y naturalmente, no podemos dejar de mencionar la importancia de mantener una óptima higiene bucodental. No podemos permitir que el malestar asociado a estos estados sirva de excusa para descuidarla, sino que debemos promover más si cabe nuestros hábitos de higiene oral. La finalidad es evitar la aparición de otros trastornos o molestias que puedan empeorar este malestar, como por ejemplo dolor dental que pueda contribuir a una mayor irritabilidad o interferir con el descanso nocturno.

    Por este motivo, mantener el cepillado de los dientes tres veces al día y el uso de hilo dental para eliminar la suciedad y los restos de comida son muy importantes. Y resulta muy recomendable el uso de enjuagues bucales tras el cepillado, que nos ayudarán a mantener limpia tanto nuestra boca, como nuestra garganta si realizamos gárgaras, y que nos ayudarán además a mitigar síntomas como la sequedad bucal y el picor de garganta.

  • Día Mundial de la Salud Bucodental: mucho que celebrar y más que reivindicar

    Día Mundial de la Salud Bucodental: mucho que celebrar y más que reivindicar

    El 20 de marzo se celebra el Día Mundial de la Salud Bucodental, una jornada impulsada por la World Dental Federation (WDF) con la finalidad de fomentar la concienciación sobre la importancia de la salud bucodental, así como sobre el impacto que las enfermedades orales pueden ocasionar en el estado de salud general, el bienestar y la calidad de vida de las personas.

    Y como cada año, miles de entidades, asociaciones y empresas en todo el mundo cuyas actividades se relacionan con la salud bucodental, se suman a esta efeméride con un espíritu de celebración. Es una inmejorable ocasión para poner en valor las múltiples líneas de actuación que se han impulsado a lo largo de los años, y que han tenido como reflejo una indudable mejora de la salud oral de millones de personas en todo el mundo.

    Pero también debería ser un momento para la autocrítica, y para reconocer la alarmante exclusión de colectivos que no disponen de la atención odontológica que merecen para poder disfrutar del derecho a cosas que nos parecen tan básicas y sencillas como poder alimentarse con normalidad o sonreír sin avergonzarse. Estamos hablando de miles de personas mayores y personas con diversidad funcional, con diversos grados de dependencia o problemas de movilidad, y que por su situación no pueden acceder a las prestaciones odontológicas que necesitan.

    Desde Lura Care lamentamos profundamente el papel residual al que se ha relegado a la odontología adaptada a nivel residencial en España, y que tradicionalmente ha contado con un escaso apoyo por parte de las administraciones, colegios profesionales, asociaciones y otras entidades de enorme relevancia para la autorización y la normalización de estos servicios.

    A diferencia de otros países europeos como Francia o Alemania, que tratan la cobertura de la atención bucodental de forma similar a otros servicios de salud, España no ofrece dicha cobertura a través de los seguros sociales. En países como Reino Unido, Francia, Suecia y Alemania disponen además de una mayor profundidad en las coberturas para colectivos considerados vulnerables, que en el caso de España es apenas existente.

    A nivel público, la insuficiencia de los recursos y la escasa voluntad política no han permitido desarrollar en nuestro país un modelo que dé respuesta a las acuciantes necesidades de estos colectivos. A lo que hay que añadir que las compañías privadas afrontamos innumerables dificultades administrativas para poder ofrecer servicios de atención residencial, pese a que la asistencia sanitaria pública no dispone de recursos para cubrir las enormes necesidades en este ámbito.

    Y, por otra parte, nos hemos encontrado con alarmantes situaciones de rechazo de estos pacientes por parte de algunos profesionales de la práctica odontológica privada. Un rechazo que se produce debido a la complejidad que suponen los tratamientos, y a la imposibilidad de muchas de estas personas y sus familias para poder sufragar el coste de los tratamientos a los precios establecidos en el mercado.

    Por este motivo, en Lura Care llevamos trabajando desde el año 2015 para romper la barrera de la movilidad, a fin de que todas estas personas dispongan de la asistencia que merecen y con un coste adaptado a sus posibilidades. Han sido unos años intensos durante los que hemos desarrollado un innovador modelo de servicios móviles de odontología, que prestamos en los propios centros o domicilios particulares siempre que resulte viable para evitar los desplazamientos de los pacientes.

    Y a día de hoy podemos afirmar que es un modelo totalmente viable, como avalan los más de 100.000 pacientes que hemos atendido, la confianza que nos brindan las más de 1.000 residencias y centros de día con los que colaboramos, o la valoración global de 8,6 que nos conceden los familiares y las personas cuidadoras de los pacientes a quien hemos atendido.

    Pero si bien nos sentimos muy orgullosos por todo lo que hemos logrado, todavía queda mucho por hacer. Solamente en España hay más de 4 millones de personas mayores con problemas de movilidad, y que requieren de servicios de salud bucodental que se adapten a sus necesidades. La odontología domiciliaria no es un capricho, es una verdadera necesidad social. Y de cómo abordemos esta necesidad dependerá lo que nos define como país y como sociedad.

  • La necesaria innovación frente al reto de la dependencia

    La necesaria innovación frente al reto de la dependencia

    El envejecimiento de la población es uno de los grandes retos que afrontamos como sociedad. El incremento de la esperanza de vida en España conlleva una creciente demanda de servicios de atención social y sanitaria, que puedan atender las necesidades de las personas mayores a fin de poder garantizar su salud, bienestar y calidad de vida, y muy especialmente entre las personas que viven en residencias.

    Diversas investigaciones indican que más del 90% de las cerca de 400.000 personas que viven en residencias presentan grados de complejidad y dependencia elevados, tanto dependencia severa (grado II) como gran dependencia (grado III). Y, asimismo, concluyen que a nivel general estas personas sufren más enfermedades tanto de índole orgánica como la diabetes, la insuficiencia cardíaca o la insuficiencia renal crónica, como mentales, entre las que son habituales la depresión o las psicosis atípicas.

    La demencia y el deterioro cognitivo merecen una especial atención. Las estimaciones indican que el porcentaje de pacientes institucionalizados que sufren algún tipo de demencia es diez veces superior al de las personas mayores no institucionalizadas, por lo que es una de las enfermedades con mayor prevalencia en el ámbito residencial geriátrico.

    El paulatino envejecimiento de la población conllevará un mayor número de pluripatologías y un aumento de la cronicidad. Las proyecciones demográficas apuntan a que en 2050 en torno al 35% de la población será mayor de 65 años por lo que, si consideramos que en la actualidad entre el 70 y el 80% del presupuesto anual sanitario se destina a la atención de las personas mayores, nos encontramos sin ninguna duda frente a un fenomenal reto asistencial.

    Desde Lura Care hemos alertado de forma recurrente sobre la relación entre una mala salud bucodental y el desarrollo de múltiples patologías, como pueden ser el cáncer oral, la hipertensión, las cardiopatías, las enfermedades renales o incluso la enfermedad de Alzheimer. La salud bucodental es por tanto un aspecto fundamental que tener en cuenta a la hora de planificar un modelo sanitario que dé respuesta a las acuciantes necesidades asistenciales de las personas que viven en residencias.

    Sin embargo, la odontología adaptada a colectivos de especial sensibilidad presenta en nuestro país una alarmante y endémica escasez de soluciones y recursos. Las administraciones han obviado históricamente los servicios odontológicos en la planificación del modelo sanitario, y cabe preguntarse el porqué de esta escasa atención si atendemos a la enorme incidencia que los trastornos bucodentales pueden tener sobre la salud general de las personas mayores.

    Y lo mismo sucede con otras prestaciones como la óptica o la audiología, que resultan inaccesibles para miles de personas que debido a su situación de dependencia o problemas de movilidad no pueden acudir a un centro especializado para recibir la atención que precisan. Y ello puede afectar de forma determinante tanto a su autonomía, como a sus relaciones sociales y con el entorno que las rodea.

    La limitación de recursos por parte de las administraciones es un importante obstáculo para poder cubrir todas las necesidades asistenciales de una población mayor cada vez más amplia y con una esperanza de vida en crecimiento. Pero desde Lura Care reivindicamos que las iniciativas privadas tenemos mucho que decir y aportar.

    Lo hacemos a través de la experiencia y sensibilidad de profesionales especialmente formados para poder tratar a personas dependientes, ya sean demencias o cualquier otra condición especial. Condiciones que a menudo propician que profesionales menos capacitados les deriven hacia otras especialidades médicas, u opten por tratamientos de último recurso como las extracciones dentales cuando existen alternativas conservadoras.

    Impulsamos la innovación, dando respuesta a problemas como las limitaciones de movilidad en los casos de dependencia, mediante la prestación de asistencia en las residencias, centros de día y domicilios particulares. Algo que resulta perfectamente viable, como demuestran los más de 100.000 pacientes atendidos en los más de 1.000 centros que nos han brindado su confianza.

    Y aportamos a través del compromiso de trabajar motivados por una voluntad genuina de mejorar la calidad de vida de nuestros mayores. Hemos realizado miles de revisiones bucodentales gratuitas y sin compromiso, y miles de tratamientos adaptados a las posibilidades económicas de personas con escasos recursos. Porque creemos que la salud no puede ser una cuestión que se rija exclusivamente por criterios de negocio.

    Debemos por tanto poner en valor las alternativas que las iniciativas privadas como Lura Care y tantas otras compañías innovadoras podemos aportar, con el objetivo de llegar allá donde los servicios públicos no pueden. La salud y el futuro de nuestros mayores, y el modelo de sociedad que queramos construir entre todos, dependen de ello.

    Artículo de Sergi Comas, cofundador y CEO de Lura Care

  • Xerostomía: mucho más que tener la boca seca

    Xerostomía: mucho más que tener la boca seca

    Todos hemos sufrido alguna vez la desagradable sensación de tener la boca seca. La sensación subjetiva de sequedad bucal se denomina xerostomía, y se caracteriza por una disminución en la producción de saliva provocada por una alteración en el funcionamiento de las glándulas salivales.

    Los síntomas generales de este trastorno son la sequedad labial y de la mucosa, que en ocasiones puede presentar atrofia e hipersensibilidad, así como otras consecuencias como la formación de fisuras en la lengua o descamación de los tejidos.

    Se estima que la xerostomía afecta de forma habitual a entre el 20 y el 30% de la población, y puede presentarse asociada a estados emocionales alterados debidos a nerviosismo, preocupación, estrés o temor. No obstante, su frecuencia aumenta de forma significativa a partir de los 50 años, siendo su prevalencia mayor entre las mujeres y los pacientes polimedicados.

    En relación con este último aspecto, se estima que existen más de 500 fármacos de uso común que pueden favorecer la aparición de sequedad bucal, entre los que podemos mencionar antidepresivos, antipsicóticos, diuréticos, antihipertensivos, antiparkinsonianos, ansiolíticos, sedantes, anticonvulsionantes o broncodilatadores.

    Pese a que pueda tratarse de un problema puntual, la xerostomía prolongada puede provocar, además de una evidente incomodidad, importantes problemas de salud, y a la vez puede servir como signo de alerta de la presencia de determinadas enfermedades. Entre ellas cabe mencionar la diabetes, el síndrome de Sjögren (un trastorno autoinmune por el que se destruyen las glándulas que producen las lágrimas y la saliva), o el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (VIH).

    El déficit de lubricación que se produce por la disminución en la producción de saliva de forma prolongada puede propiciar la aparición de trastornos como la disfagia o dificultad para tragar, que tratamos en un artículo anterior, la disfonía o dificultad en el habla, o la disgeusia, que produce el deterioro o la alteración del sentido del gusto.

    Además de su papel fundamental en la nutrición, la saliva desempeña una importante labor de protección en la conservación de la higiene de la boca y a la regulación de la presencia de bacterias. Si no se produce una cantidad suficiente de saliva, puede originarse un desequilibrio en la presencia de microorganismos que pueden acarrear la aparición de enfermedades como las caries o la periodontitis, además de propiciar la halitosis o mal aliento.

    El tratamiento de la xerostomía no resulta sencillo, por lo que debe abordarse de forma global para lograr mejorar el estado de los pacientes y tomar las medidas de prevención adecuadas. Y en primer lugar, es fundamental mantener una óptima higiene bucodental y unos adecuados cuidados de las prótesis.

    Como medidas para lograr este objetivo podemos mencionar la eliminación de la placa mediante el cepillado y el uso de hilo dental, el uso de pastas, colutorios o geles antimicrobianos sin alcohol para combatir la presencia de bacterias, y la aplicación de flúor para evitar la desmineralización de los dientes.

    Además de los que hemos mencionado, hay otros aspectos que debemos tener en cuenta para evitar la sequedad bucal. Entre ellos podemos destacar la evitación de la alimentación blanda o triturada en la medida de lo posible, la ingesta suficiente de agua para estimular la producción de saliva, o la minimización en el uso de adhesivos protésicos, ya que pueden favorecer la fijación de hongos en las prótesis.

    En casos especialmente complejos, que solemos encontrar de forma predominante en pacientes sin dientes de edades avanzadas, otra medida que podemos adoptar es el humedecimiento artificial de los labios mediante la aplicación de glicerina, infusiones o limón.

    Dada la multiplicidad de factores que pueden propiciar la xerostomía y la complejidad en su abordaje, desde Lura Care recomendamos, además de mantener siempre una correcta hidratación y unos buenos hábitos de higiene bucodental y de cuidado de las prótesis, acudir a revisiones periódicas con nuestro odontólogo de referencia ante la presencia de una sequedad bucal prolongada. Estas son sin duda las mejores medidas de prevención para asegurar que podemos abordar su tratamiento de forma óptima.

    Artículo de Esther Palomo, odontóloga de Lura Care

  • Causas de la pérdida auditiva en la tercera edad

    Causas de la pérdida auditiva en la tercera edad

    La pérdida auditiva puede suponer un importante condicionante de la relación que mantengamos con nuestro entorno y en nuestras relaciones sociales. Del mismo modo que sucede con los problemas de visión, el deterioro de nuestra capacidad de oír favorece el retraimiento social y puede suponer un menoscabo de nuestra autonomía, lo que a su vez puede afectar al estado de ánimo y favorecer los cuadros depresivos.

    Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que aproximadamente el 5% de la población mundial padece discapacidad auditiva incapacitante. Es decir, que la pérdida de audición tiene un impacto significativo en la vida diaria de las personas, ya sea debido a las dificultades para comunicarse, entender el habla, o participar en actividades cotidianas y sociales de diversa índole.

    Debemos considerar que la prevalencia de la pérdida auditiva es mucho mayor entre las personas de 65 años o más que entre los grupos de edad más jóvenes. Esto se debe a que la disminución paulatina de nuestra capacidad auditiva es un fenómeno común asociado al proceso de envejecimiento, y que se debe tanto a factores orgánicos como externos.

    Entre los factores de orgánicos destaca la presbiacusia o pérdida de audición asociada a la edad, una proceso de degeneración sensorial propiciada por el deterioro de las gradual de las células sensoriales del oído interno, que conlleva una reducción de la capacidad auditiva, afectando principalmente la percepción de frecuencias altas.

    Determinadas enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión y las enfermedades cardiovasculares pueden ser asimismo un determinante a nivel orgánico. Estas patologías afectan la salud vascular y pueden comprometer el suministro de sangre al oído interno, contribuyendo a la degeneración auditiva y a incrementar el riesgo de pérdida auditiva en la tercera edad.

    Entre los factores externos tiene un papel fundamental la exposición al ruido a lo largo de la vida. La exposición crónica a ruidos fuertes, tanto en entornos laborales como en actividades recreativas ruidosas, incrementa de forma significativa el riesgo de desarrollar pérdida auditiva en edades avanzadas.

    Y no podemos dejar de mencionar el uso de medicamentos ototóxicos, caracterizados por su capacidad de causar lesiones en el oído interno, entre los que podemos destacar ciertos antibióticos, así como fármacos utilizados en procedimientos de quimioterapia y en el tratamiento de diversas enfermedades crónicas. Los adultos mayores suelen presentar cuadros patológicos que les exponen a este tipo de medicación, lo que aumenta el riesgo de efectos secundarios auditivos.

    Sea cual sea la causa, la pérdida auditiva en la tercera edad es un problema significativo que puede tener un impacto negativo en la calidad de vida de las personas mayores, por lo que comprender las causas subyacentes de esta condición es crucial para el desarrollo de estrategias de prevención y tratamiento efectivas.

    Un enfoque integral que incluya la identificación temprana de la pérdida auditiva, la educación sobre las medidas de prevención y protección auditiva, y el adecuado manejo de enfermedades crónicas, pueden ayudar a mitigar los efectos adversos de la pérdida auditiva entre las personas mayores. Y naturalmente, los audífonos y ayudas auditivas pueden ser un elemento crucial para mejorar la audición de las personas afectadas.

    En Lura Care estamos comprometidos con contribuir a la mejora de la audición de las personas mayores y personas con diversidad funcional mediante nuestro modelo de servicios de salud móviles, tal como venimos haciendo en el ámbito de la salud bucodental desde el inicio de nuestras actividades.

    Con este objetivo, y gracias a la alianza con ALAIN AFFLELOU, ofrecemos servicios de audiología a nivel residencial y domiciliario a todas aquellas personas que, por su condición, no pueden desplazarse hasta un centro audiológico para ser atendidas.

    Si deseas más información sobre cómo te podemos ayudar a nivel de atención en audiología, así como en el ámbito de la salud bucodental u óptica, no dudes en ponerte en contacto con nosotros a través del correo info@luracare.es, o bien llamando al teléfono 902 002 216; estaremos encantados de atenderte y solucionar cualquier duda.

  • 2023, un año impactante

    2023, un año impactante

    Para cualquier compañía, el cierre del año es un momento de hacer balance: celebrar las metas alcanzadas, preguntarnos cómo podemos lograr las que no hemos podido lograr y, sobre todo, plantearnos nuevos retos de futuro que nos permitan seguir creciendo y aportando valor con nuestra actividad.

    En Lura Care estamos muy satisfechos de poder afirmar que el año 2023 que recientemente hemos dejado atrás ha sido el del gran despegue de nuestro impacto social. Un despegue ligado al crecimiento de nuestra compañía, y a la reafirmación de nuestro principal compromiso: trabajar lo mejor que sabemos y con honestidad para mejorar la salud, el bienestar y la calidad de vida de las personas dependientes o con problemas de movilidad.

    Durante el pasado año, llevamos a cabo más de 22.000 revisiones bucodentales gratuitas y sin ningún compromiso en residencias, centros de día y domicilios particulares, en los que atendimos a más de 6.000 personas que no pueden desplazarse para recibir la atención que precisan.

    Para lograrlo, han sido clave dos factores. Por un lado, la confianza que nos brindan los más de 1.000 centros con los que colaboramos para atender a sus residentes y usuarios en las siete comunidades autónomas en la que estamos presentes. Y del otro, la intensa labor de las 48 personas de nuestro equipo, que cada día dan lo mejor de sí mismas para que los servicios de salud domiciliarios sean una realidad, y que en tan solo un año han recorrido más de 214.000 kilómetros para lograrlo, el equivalente a haber dado más de cinco veces la vuelta al mundo en tan solo un año.

    Desde el inicio de nuestras actividades en el año 2015 hemos atendido a más de 100.000 pacientes, y a día de hoy ofrecemos cobertura asistencial al 62% de todas las plazas residenciales en España, lo que nos consolida como la compañía líder del sector en nuestro país y en una entidad de referencia a nivel de toda Europa.

    Y es precisamente hacia Europa donde miramos para seguir ampliando nuestro impacto social. En el mes de enero iniciábamos las operaciones en Italia con la apertura de nuestro primer centro en Milán, y a lo largo del año estuvimos trabajando intensamente para preparar la llegada a Reino Unido, donde tenemos previsto iniciar nuestra actividad en marzo de 2024.

    Pero si bien todos estos hitos nos llenan de orgullo, hay un aspecto que para nosotros es especialmente relevante: la valoración sobre nuestros servicios por parte de las familias. Las encuestas de satisfacción periódicas que les hacemos llegar nos indicaron que la valoración global sobre nuestros servicios se situó en un 8,6 sobre 10.

    Y de entre todos los aspectos por los que les preguntamos, nos emociona especialmente la valoración de 8,7 recibida en el trato humano por parte de nuestros profesionales. Una cifra que dice mucho del extraordinario equipo de odontólogos con el que contamos, y que nos llena de admiración y orgullo si consideramos la complejidad que supone la atención a las personas especialmente vulnerables.

    Todo el equipo de Lura Care nos sentimos muy afortunados de poder seguir avanzando en este apasionante viaje, que estamos seguros que no estará exento de retos y dificultades. Pero tenemos algo fundamental a nuestro favor para superarlas: nos mueven las personas, y el compromiso compartido de seguir trabajando sin descanso hasta que todas y cada una de ellas pueda recibir la atención que precisa, esté donde esté y sea cual sea su condición.