Autor: Ramon Prats

  • Salud oral: clave del bienestar de nuestros mayores

    Salud oral: clave del bienestar de nuestros mayores

    Como explicamos en otro artículo, la salud bucodental es uno de los grandes retos de salud pública en toda Europa, y las proyecciones apuntan a que será un problema creciente debido a una población cada vez más envejecida y a la mayor longevidad.

    Cabe tener presente además que la boca no es un órgano aislado: es el punto de entrada de lo que comemos, de lo que respiramos y, también, de muchas de las bacterias que pueden comprometer nuestra salud y afectar negativamente al bienestar y la calidad de vida.

    La caries radicular es especialmente prevalente en mayores porque aparece en la superficie de la raíz dental, expuesta tras años de recesión gingival. Su incidencia en personas de más de 60 años puede llegar a duplicar la de grupos de edad media, y su prevención requiere una higiene rigurosa mediante cepillados dentales regulares con pastas dentífricas de alta concentración de flúor.

    La periodontitis es una infección e inflamación crónica de los tejidos de soporte del diente, y la principal causa de pérdida dentaria en adultos mayores. Pero su impacto no se detiene en la boca: es fuente de inflamación sistémica crónica y se ha vinculado a un peor control glucémico en personas diabéticas, a mayor riesgo cardiovascular y, de forma emergente, a una relación con el desarrollo y progresión de las demencias.

    La xerostomía o sequedad bucal afecta a muchas personas mayores. Su causa principal es la polimedicación, que provoca una reducción del flujo salival, eliminando la protección natural que la saliva ejerce sobre dientes y mucosas. Las consecuencias clínicas incluyen caries, candidiasis oral, disfagia y alteración del gusto.

    El edentulismo, o pérdida total o parcial de piezas dentales, limita severamente la masticación y obliga a adoptar dietas blandas con frecuencia pobres nutricionalmente. Requiere prótesis bien ajustadas, revisiones periódicas para evitar úlceras y una higiene específica que muchas personas mayores no pueden realizar sin ayuda.

    Una de las aportaciones más relevantes de la investigación clínica reciente es la confirmación de la conexión oral-sistémica, esto es, que la salud oral y la salud general se influyen mutuamente de forma bidireccional.

    En el caso de la diabetes mellitus, la relación está bien establecida: la diabetes mal controlada triplica el riesgo de periodontitis severa, pero también a la inversa, la infección periodontal dificulta el control del azúcar en sangre elevando la HbA1c. Lo más relevante es que el tratamiento periodontal puede tener un efecto comparable al de añadir un segundo fármaco hipoglucemiante.

    En cuanto a la hipertensión y enfermedades cardiovasculares, la periodontitis eleva marcadores inflamatorios sistémicos como la Proteína C Reactiva y se asocia a mayor riesgo de infarto, ictus y aterosclerosis. La vía es clara: las bacterias orales provocan inflamación sistémica, que a su vez origina el daño vascular.

    La neumonía aspirativa es uno de los riesgos más graves en personas dependientes o institucionalizadas. Una boca con alta carga bacteriana actúa como reservorio de patógenos que, ante un episodio de disfagia o una aspiración silente, pasan directamente al pulmón. La evidencia preventiva es sólida: los protocolos de higiene oral rigurosa en residencias reducen drásticamente las tasas de neumonía.

    Y no podemos dejar de hacer mención del Alzheimer y el deterioro cognitivo. Los estudios observacionales establecen una vinculación entre la gingivitis y la periodontitis y un mayor declive cognitivo y riesgo de demencia. La relación de causalidad requiere más investigación, pero la conclusión es clara: cuidar la boca siempre es beneficioso, también para el cerebro.

    La confluencia de tres factores eleva la vulnerabilidad oral de las personas mayores: el envejecimiento fisiológico, la cronicidad de enfermedades sistémicas y la polimedicación. Cada uno de ellos, por sí solo, ya condiciona la salud de la boca, pero los tres juntos conforman lo que la literatura clínica denomina una tríada de riesgo.

    Cuando acompañamos a personas mayores en su día a día, observamos de primera mano cómo los problemas bucodentales afectan cuatro dimensiones críticas del bienestar que raramente se asocian con la salud oral y sus trastornos.

    La primera de ellas relaciona nutrición y fragilidad, debido a que una masticación deficiente lleva a evitar frutas, verduras, carnes y otros alimentos ricos en proteínas. El resultado es un mayor riesgo de desnutrición proteica y de sarcopenia, es decir, pérdida progresiva de masa muscular.

    La segunda dimensión afecta a la comunicación y la sociabilidad, ya que la fonación alterada y la estética dental comprometida generan vergüenza al hablar o sonreír. Muchas personas mayores con problemas bucales se retraen socialmente, y ese aislamiento tiene consecuencias directas sobre su bienestar emocional.

    Cabe señalar también la autoestima y la salud mental. Diversos estudios recogen una asociación directa entre la mala salud oral y cuadros de ansiedad y mayor predisposición a la depresión. La percepción negativa de la propia imagen, ligada a la pérdida dental, alimenta sentimientos de envejecimiento acelerado.

    Por último, existe una dimensión que se refiere al dolor crónico y el sueño. El dolor orofacial crónico y la hipersensibilidad dental interrumpen y condicionan el descanso nocturno, generando fatiga diurna, irritabilidad y un deterioro funcional generalizado que repercute en todos los aspectos de la vida.

    En Lura Care llevamos más de una década trabajando para romper una de las barreras más invisibles: la que separa a las personas en situación de dependencia o con movilidad reducida o dependencia del acceso a una atención bucodental de calidad.

    Para ello, hemos desarrollado un modelo de servicios de salud bucodental domiciliarios, mediante el que llevamos la atención directamente al lugar de residencia de nuestros pacientes. Contamos para ello con el equipamiento móvil homologado, personal especializado en atención a personas vulnerables, y los protocolos asistenciales adaptados a sus necesidades específicas.

    Realizamos evaluaciones iniciales gratuitas en residencias y centros de día, tras las que enviamos un diagnóstico sin compromiso con las recomendaciones de tratamiento personalizadas según el estado y las necesidades del paciente.

    Siempre que sea posible, llevamos a cabo tratamientos domiciliarios para evitar los desplazamientos, pero también ofrecemos un servicio de transporte adaptado y acompañamiento cuando sea necesaria la derivación a nuestra red de clínicas colaboradoras. La salud oral de las personas mayores y las personas con discapacidad es lo que nos mueve, por lo que si deseas que llevemos a cabo una revisión a tus residentes o usuarios, o bien alguno de ellos precisa de atención, contacta con nosotros y estaremos encantados de ayudarte.

  • Audífonos, medida de prevención frente a la demencia

    Audífonos, medida de prevención frente a la demencia

    Perder audición con la edad suele tratarse como una molestia menor, algo que se soluciona subiendo el volumen de la televisión o pidiendo a los demás que hablen más alto. Pero la evidencia reunida apunta a algo más serio: la pérdida auditiva no tratada podría ser uno de los factores de riesgo de demencia más importantes que existen, y también uno de los más fáciles de corregir.

    Así lo establece el Informe Mundial sobre el Alzheimer 2023 elaborado por Alzheimer’s Disease International (ADI), la federación mundial de asociaciones dedicadas a esta demencia, y centrado en la reducción del riesgo de demencia y en las medidas de prevención. El informe señala que el uso de audífonos destaca como un posible punto de inflexión para las personas con pérdida auditiva, ya que no solo ha demostrado ralentizar el deterioro cognitivo, sino que además es una intervención rentable y escalable.

    Este hallazgo forma parte del mensaje central del informe: buena parte del riesgo de demencia depende de factores modificables a lo largo de la vida, y actuar sobre ellos, desde la educación temprana hasta el cuidado de la audición en la mediana edad, puede marcar una diferencia real en la trayectoria cognitiva de una persona.

    La relación entre oído y cerebro va más allá de lo obvio, como se desprende de la evidencia recopilada por la Lancet Commission on Dementia Prevention, Intervention and Care, impulsada por el University College London y fundaciones como Alzheimer’s Society y Alzheimer’s Research UK, y que respalda buena parte del trabajo de ADI.

    En su informe Dementia prevention, intervention, and care: 2024 report, la Comisión establece que aproximadamente el 45 % de los casos de demencia en todo el mundo podrían prevenirse o retrasarse si se actuara sobre 14 factores de riesgo modificables a lo largo de toda la vida. Entre estos factores se incluye la pérdida auditiva en la mediana edad, y calcula que el riesgo de demencia aumenta entre un 4% y un 24% por cada 10 decibelios de audición perdidos.

    Se han desarrollado varias hipótesis sobre los motivos. La primera de ellas se centra en la sobrecarga cognitiva, argumentando que cuando el cerebro debe realizar un esfuerzo constante para descifrar sonidos poco claros, afronta una limitación de recursos disponibles para dedicarlos a otras funciones como la memoria.

    La segunda se centra en el aislamiento social, ya que las personas con dificultades auditivas tienden a retraerse de las conversaciones y las actividades sociales. El aislamiento social es, en sí mismo, otro factor de riesgo reconocido de demencia, además de serlo también en el desarrollo de trastornos del estado de ánimo como la depresión.

    Por último, el informe incide en la atrofia cerebral acelerada, ya que varios estudios asocian la pérdida auditiva no tratada con una reducción más rápida del volumen cerebral en regiones vinculadas al procesamiento auditivo y la memoria.

    El respaldo a los audífonos como medida de prevención frente a la demencia no es solo observacional, tal como constata el estudio ACHIEVE: Aging and Cognitive Health Evaluation in Elders. Impulsada por un equipo de la Johns Hopkins University, esta importante investigación constituye el mayor ensayo clínico aleatorizado realizado hasta la fecha sobre audífonos y deterioro cognitivo.

    El estudio ACHIEVE encontró que, en un subgrupo de adultos mayores con pérdida auditiva y mayor riesgo cognitivo, el uso de audífonos durante tres años redujo el deterioro cognitivo a la mitad en comparación con el grupo de control. Los investigadores plantean que la intervención auditiva podría actuar por dos vías: haciendo que escuchar exija menos esfuerzo cerebral, y ayudando a las personas a mantenerse más activas social y físicamente.

    Estos hallazgos coinciden con las hipótesis planteadas anteriormente, y a su vez concuerdan con los datos del metaanálisis Association of Hearing Aids and Cochlear Implants With Cognitive Decline and Dementia, que asoció el uso de audífonos e implantes cocleares con un menor riesgo de deterioro cognitivo y demencia en comparación con la pérdida auditiva no tratada.

    Pese a la importancia de una buena audición en la prevención de las demencias, muchas personas dependientes o con problemas de movilidad no pueden desplazarse hasta un centro auditivo o tienen grandes dificultades para hacerlo, lo que incrementa el riesgo de desarrollar o agravar el deterioro cognitivo.

    Este es el motivo por el que en Lura Care ofrecemos servicios de audiología a nivel residencial y domiciliario para todas estas personas, tal como hacemos con nuestros servicios de salud bucodental y óptica, a fin de romper la barrera de la movilidad y brindarles la atención que precisan.

    Si deseas más información sobre alguno de estos servicios para residencias, centros de día o domicilios particulares, nuestro equipo estará encantado de atenderte en el teléfono 602 252 942, o bien escribiéndonos al correo info@luracare.es.

  • Patologías visuales comunes entre las personas mayores

    Patologías visuales comunes entre las personas mayores

    Como vimos en un artículo anterior sobre los cambios visuales asociados a la edad, el proceso de envejecimiento conlleva una serie de transformaciones habituales en el sistema visual, como la presbicia o vista cansada, la reducción de la agudeza visual, el incremento de la sensibilidad, la reducción del campo visual periférico o las alteraciones en la percepción de los colores.

    Todas estas alteraciones deben abordarse de forma adecuada para evitar posibles consecuencias que limiten la autonomía, la seguridad y la calidad de vida de las personas mayores, y especialmente en el caso quienes se hallan en situación de dependencia o ven su movilidad reducida.

    Pero más allá de estos cambios naturales asociados al envejecimiento fisiológico, existen varias enfermedades oculares cuya incidencia aumenta considerablemente con la edad, y que pueden suponer un importante menoscabo de la autonomía para las personas que las sufren.

    Las cataratas constituyen la principal causa de ceguera reversible en el mundo, y se producen cuando el cristalino se vuelve opaco progresivamente, reduciendo la claridad de la visión. Se estima que más de la mitad de las personas mayores de 80 años padecen cataratas en algún grado.

    La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) es un trastorno que afecta a la zona central de la retina, deteriorando la visión central y la capacidad de distinguir detalles finos, y constituye la primera causa de ceguera legal en personas mayores de 65 años en los países desarrollados.

    El glaucoma, que ya abordamos en un artículo anterior en relación con la periodontitis, es un conjunto de enfermedades que dañan el nervio óptico, generalmente asociadas a una presión intraocular elevada. Su progresión es silenciosa y puede provocar una pérdida de visión periférica irreversible si no se detecta y trata a tiempo. Por último, la retinopatía diabética es una alteración que afecta a los vasos sanguíneos de la retina. Es una complicación frecuente entre las personas que sufren diabetes, cuya prevalencia es muy elevada entre las personas mayores.

    Pese a que estos puedan parecer problemas visuales muy evidentes, no siempre resulta sencillo identificarlos, especialmente entre las personas que sufren algún tipo de deterioro cognitivo.

    En primer lugar, debemos tener presente que estas personas tienen a menudo dificultades para expresar o identificar su propio deterioro visual. En el caso de quienes tienen deterioro cognitivo asociado, comunicar que ven peor puede resultarles difícil o imposible, de modo que el problema puede pasar inadvertido, incluso para los familiares o personas cuidadoras, durante mucho tiempo.

    Por otra parte, el deterioro visual agrava directamente su situación de dependencia. Una persona con movilidad reducida que además tiene dificultades visuales ve incrementado su riesgo de caídas, de desorientación y de pérdida de autonomía en las actividades que aún puede realizar de forma independiente, como leer, ver la televisión o reconocer a sus familiares.

    Además, la pérdida de visión tiene un impacto emocional y social muy relevante. Una visión deficitaria dificulta la comunicación, reduce las actividades de ocio y genera una sensación de aislamiento y pérdida de control sobre el entorno. En personas que ya tienen limitada su capacidad de interactuar con el mundo, este factor adicional puede contribuir significativamente a la aparición o el agravamiento de cuadros de depresión y ansiedad.

    Si bien estas patologías requieren un seguimiento y tratamiento especializados por parte de un oftalmólogo, en muchas ocasiones las gafas y ayudas visuales son una solución eficaz para corregir o mitigar muchos de los déficits de visión, que como hemos visto pueden suponer un importante obstáculo para la autonomía y el bienestar.

    Pero como también sucede con las necesidades de atención bucodental o auditiva, para muchas personas dependientes o con problemas de movilidad resulta imposible o extremadamente dificultoso desplazarse hasta un centro óptico para recibir la atención que precisan.

    Por este motivo en Lura Care, tal como hacemos con nuestros servicios de odontología y óptica, ofrecemos prestaciones de óptica domiciliaria para todas estas personas cuando tienen una necesidad de atención puntual, gracias a las alianzas con compañías especializadas.

    Llevamos a cabo una valoración y propuesta personalizada sin coste ni compromiso, articulada en base a una comunicación telemática inicial para valorar el caso y resolver cualquier duda, y una posterior visita domiciliaria para poner disposición de los pacientes las mejores soluciones adaptadas a sus necesidades específicas.

    Una vez se ha elegido la mejor solución, realizamos el envío de gafas o ayudas al lugar de residencia del paciente, ofreciendo además financiación flexible con opciones de pago fraccionado para facilitar el acceso a las prestaciones.

    En Lura Care estamos comprometidos en que los problemas de movilidad no sean un obstáculo para acceder a las prestaciones ópticas que cualquier persona mayor o persona con diversidad funcional pueda necesitar, y en que puedan seguir llevando a cabo su vida cotidiana en las mejores condiciones posibles.

    Si se desea más información sobre nuestros servicios de domiciliarios de óptica, odontología y audiología domiciliaria, se puede contactar con nosotros a través del correo info@luracare.es o bien llamando al teléfono 602 252 942; estaremos encantados de ayudar.

  • Cambios en la visión asociados a la edad

    Cambios en la visión asociados a la edad

    La visión es uno de los sentidos que con mayor frecuencia se ve afectado por el paso del tiempo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más del 80% de los casos de discapacidad visual en el mundo se concentran en personas mayores de 50 años.

    A diferencia de lo que ocurre con otras condiciones de salud, los cambios en la visión se producen de forma gradual, por lo que muchas veces pasan inadvertidos durante mucho tiempo, hasta que el deterioro ya ha comprometido seriamente la capacidad funcional de la persona.

    El estudio Pobreza visual en la tercera edad, elaborado por la asociación Visión y Vida con el apoyo de Acción Visión España y Correos Exprés, recoge que en España hay más de 10 millones de personas mayores de 65 años, lo que supone en torno al 20% de la población. Y de ellas, más de 8,3 millones necesitan gafas, en muchas ocasiones con necesidades que van más allá de las gafas monofocales básicas.

    De estas cifras se desprende que la prevalencia de los problemas visuales asociados al envejecimiento representa uno de los grandes retos de salud pública de nuestro país, y que además adquiere una especial dimensión en situaciones de fragilidad, problemas de movilidad o dependencia.

    El ojo humano experimenta una serie de transformaciones anatómicas y funcionales a lo largo de la vida que se van acentuando con la edad, entre las que destacan una serie de cambios muy habituales entre las personas mayores.

    La presbicia o vista cansada es probablemente el más conocido. A partir de los 40 o 45 años, el cristalino pierde progresivamente su elasticidad, dificultando el enfoque de objetos cercanos. Aunque es fácilmente corregible con gafas, en personas dependientes puede quedar sin tratar durante años.

    La reducción de la agudeza visual es otro cambio frecuente. Con la edad, la retina se vuelve menos sensible a la luz y disminuye la capacidad de distinguir detalles finos, lo que dificulta actividades cotidianas como leer, reconocer caras o moverse con seguridad en entornos poco familiares.

    La sensibilidad al contraste y al deslumbramiento también se ve alterada. Las personas mayores necesitan más luz para ver con claridad, pero al mismo tiempo son más vulnerables a los reflejos y los cambios bruscos de iluminación, lo que puede desorientarlas y aumentar el riesgo de caídas.

    La pérdida de campo visual periférico es otra consecuencia habitual del envejecimiento ocular. Una visión periférica reducida dificulta la detección de obstáculos laterales, con el consiguiente riesgo de tropiezos, caídas y otros accidentes.

    Finalmente, la alteración en la percepción de los colores es frecuente. El cristalino se vuelve más amarillento con el tiempo, lo que dificulta la distinción entre tonos azules, verdes y morados, y puede afectar a la identificación de señales visuales, en ocasiones de enorme peligrosidad como en el caso de los medicamentos.

    Para la población general, la mayoría de estos problemas visuales pueden abordarse con relativa facilidad, en muchas ocasiones con una simple visita al óptico o al oftalmólogo, que permite adoptar las medidas correctivas necesarias. Sin embargo, para las personas dependientes o con movilidad reducida esta situación puede ser muy diferente.

    Estas alteraciones visuales pueden agravar su situación de dependencia, además de tener un impacto emocional y social muy relevante derivado de la pérdida de control sobre el entorno en el que se desenvuelven, las dificultades en la comunicación y la reducción de la participación en las actividades de ocio.

    En Lura Care somos conscientes de que romper la barrera de la movilidad en el acceso a los servicios de salud es una necesidad social de primer orden. Por eso, además de nuestros servicios de salud bucodental y audiología, ofrecemos también servicios de óptica a nivel residencial.

    Nuestros profesionales se desplazan hasta el lugar de residencia de los pacientes, ya sea una residencia o centro de día, para realizar revisiones visuales completas y adaptadas a las necesidades de las personas mayores y de las personas con diversidad funcional, e identificar las ayudas visuales que requieren.

    De este modo, nos aseguramos de que puedan recibir la atención que merecen, sin necesidad de realizar desplazamientos que en muchos casos resultarían inviables o tremendamente difíciles.

    Velar por una adecuada capacidad visual es una contribución directa a la autonomía, la seguridad y el bienestar de las personas mayores dependientes, y en Lura Care estamos firmemente convencidos de que no hay razón para que la movilidad reducida sea un obstáculo para ello.

    Para más información sobre nuestros servicios de domiciliarios de óptica, salud bucodental o audiología, puedes contactar con nosotros a través del correo info@luracare.es, o bien llamando al teléfono 602 252 942, y nuestro equipo estará encantado de atenderte.

  • Pérdida auditiva y su relación con la enfermedad de Parkinson

    Pérdida auditiva y su relación con la enfermedad de Parkinson

    La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo motor, que actualmente se sitúa como la segunda enfermedad neurodegenerativa con mayor prevalencia a nivel mundial, tan solo por detrás de la enfermedad de Alzheimer.

    En los últimos 25 años su prevalencia se ha duplicado, afectando a más de 8,5 millones de personas en todo. Actualmente, las estimaciones apuntan a que en España más de 160.000 personas conviven con Parkinson, pero se calcula que podría haber hasta 30.000 casos más sin diagnosticar.

    Se trata de un trastorno crónico de evolución progresiva que afecta al sistema nervioso, implicando la pérdida de neuronas dopaminérgicas en una región del cerebro llamada sustancia negra. Esto conlleva una deficiencia de dopamina, un neurotransmisor fundamental en el control del movimiento.

    A medida que avanza el desarrollo de la enfermedad de Parkinson, suele generar diversos grados de discapacidad y dependencia, tanto por los problemas motores y cognitivos, como por la aparición de demencias asociadas a la enfermedad.

    Por este motivo, se están desarrollando interesantes líneas de investigación con un enfoque preventivo, que puedan ayudar a mitigar y ralentizar su desarrollo. Y una de ellas apunta a la importancia de la audición, ya que la pérdida auditiva se relaciona con el desarrollo del Parkinson.

    Si bien la enfermedad de Parkinson no es intrínsecamente una demencia, sino un trastorno neurodegenerativo motor, los cambios en la estructura y la química del cerebro pueden causar problemas de memoria y de pensamiento.

    Uno de ellos es la aparición de los denominados cuerpos de Lewy, unos depósitos anormales de proteína alfa-sinucleína en las neuronas, y que causan la muerte neuronal progresiva.

    En torno al 40% de diagnosticadas desarrollan demencia asociada a la enfermedad de Parkinson, que suele aparecer después de los 70 años, y entre 10 y 15 años tras el inicio de los síntomas motores.

    A nivel de los cambios cognitivos, se caracteriza por el deterioro de la memoria, el descenso de la atención, la ralentización del pensamiento, y los problemas de planificación y realización de tareas complejas.

    Además, en los casos de demencia los problemas motores relacionados con el equilibrio y la marcha y las caídas son más frecuentes, y la bradicinesia o lentitud del movimiento y los problemas musculares como la rigidez avanzan más rápidamente que en los casos de Parkinson sin demencia.

    Cabe señalar que la demencia con cuerpos de Lewy incluye tanto la diagnosticada clínicamente con cuerpos de Lewy, como la demencia asociada al Parkinson, y los síntomas de esta demencia son muy similares a los de la enfermedad de Alzheimer.

    Se caracteriza por las pérdidas de memoria, la desorientación, y las dificultades en el pensamiento, la comprensión, la comunicación y el control del comportamiento. Además, son frecuentes los trastornos del sueño y la aparición de síntomas psicóticos como alucinaciones, delirios y paranoia.

    Un reciente trabajo de un grupo de investigadores de la Lancaster University en el Reino Unido, con el título Speech-in-noise hearing impairment is associated with increased risk of Parkinson’s: A UK biobank analysis, estableció la posible relación entre la pérdida auditiva y el desarrollo de la enfermedad de Parkinson.

    En su estudio analizaron los datos de 159.395 personas sin antecedentes de Parkinson, que previamente se habían sometido a una prueba de audición en la que medían la capacidad de detectar el habla en entornos ruidosos.

    Los resultados indicaron que, tras un periodo de seguimiento promedio de 14,24 años, 810 participantes fueron diagnosticados posteriormente con esta enfermedad. El análisis reveló un incremento del 57% en el riesgo de padecer Parkinson por cada aumento de 10 decibelios en la pérdida auditiva inicial.

    Como vimos en un anterior artículo sobre las causas de la pérdida auditiva en la tercera edad, la hipoacusia o déficit auditivo es muy frecuente entre las personas mayores, y puede suponer un importante condicionante para su autonomía, sus relaciones sociales y su estado de ánimo. Y como hemos visto, una buena audición es un factor con valor preventivo frente a enfermedades como el Parkinson.

    No obstante, para muchas personas dependientes o con problemas de movilidad no es posible desplazarse hasta un centro auditivo. Por ello en Lura Care, tal como hacemos con nuestros servicios de salud bucodental, ofrecemos servicios de audiología a nivel residencial y domiciliario.

    Los profesionales se desplazan hasta el lugar de residencia de los pacientes para atenderles mediante nuestros servicios de audiología móviles, evitando siempre que sea posible desplazamientos inviables o incómodos, y asegurando de este modo que pueden recibir la atención que precisan.

    Para más información sobre nuestros servicios de audiología, así como de salud bucodental u óptica, puedes contactar con nosotros a través del correo info@luracare.es, o bien llamando al teléfono 602 252 942, y nuestro equipo estará encantado de atenderte.

  • Salud oral, clave para un buen descanso

    Salud oral, clave para un buen descanso

    Uno de los aspectos clave que influye en nuestra salud es disfrutar de un descanso de calidad, principalmente a través de las suficientes horas de sueño. El sueño es el momento en que nuestro cuerpo lleva a cabo determinadas funciones regenerativas, que permiten el adecuado mantenimiento de diferentes sistemas y del organismo en general.

    Entre estas funciones, podemos mencionar la relajación de la musculatura o el fortalecimiento del sistema inmunitario, aspectos que indicen de forma directa sobre el nivel de salud general de las personas. Pero, ¿qué sucede cuando no descansamos de forma adecuada? ¿Qué factores pueden afectar de forma negativa a nuestro sueño? ¿Y cómo se relaciona el descanso con nuestra salud bucodental?

    Algunas de las consecuencias inmediatas de la falta de sueño en nuestra vida cotidiana son la somnolencia diurna, el incremento de los niveles de estrés y las alteraciones en el estado de ánimo. Estos factores pueden llegar a tener una enorme incidencia sobre la calidad de vida de las personas que sufren esta carencia de forma habitual.

    Existen diversos trastornos y factores externos que pueden provocar un descanso inadecuado. Uno de estos trastornos es el bruxismo que, si bien no es exclusivo de los periodos de sueño, suele aparecer de forma habitual durante las horas de descanso nocturno.

    Se trata de un trastorno clasificado entre las parasomnias, es decir, conductas que realizamos durante el sueño, sin que se produzcan interrupciones significativas ni alteraciones del nivel de vigilia diurno. Los síntomas del bruxismo son el apretar y rechinar los dientes de forma completamente inconsciente, liberando el estrés acumulado, por lo que se relaciona de forma directa con los niveles de estrés elevado.

    Las consecuencias del bruxismo más habituales son el desgaste y lesiones en los dientes, ya que se ven sometidos a una elevada presión mecánica. Pero además la presión ejercida puede afectar a las encías y a los músculos de la mandíbula, favoreciendo el desarrollo de inflamaciones de las encías y el agarrotamiento muscular, lo que propicia la aparición de insomnio, así como dolores de cabeza e incluso en los oídos.

    También cabe mencionar entre los trastornos que afectan al descanso las apneas del sueño, obstrucciones de las vías respiratorias que dificultan o impiden la normal entrada de aire a los pulmones, en muchas ocasiones producidas por la mala posición de la mandíbula, y con una mayor prevalencia a medida que envejecemos. Esto conlleva la aparición de ronquidos y jadeos que pueden provocar que la persona afectada se despierte de forma recurrente y no pueda descansar suficientemente, aun sin ser consciente de ello.

    La periodontitis o enfermedad de las encías, cuya prevalencia aumenta con la edad, es otro de los factores determinantes en el descanso. La infección e inflamación de las encías provocan en muchos casos sensación intensa de dolor, lo que dificulta conciliar el sueño o mantenerlo durante periodos prolongados.

    A su vez, la falta de descanso que originan estas molestias puede producir un descenso de la respuesta inmunitaria, lo que dificulta la capacidad del organismo para combatir los patógenos causantes y puede favorecer su cronificación.

    Diversos estudios han establecido la relación entre la gingivitis o periodontitis y la enfermedad de Alzheimer, ya que los elevados niveles de anticuerpos frente a las bacterias periodontales propician un aumento de los niveles de moléculas inflamatorias en otras partes del organismo, lo que guarda relación con mayores tasas de deterioro cognitivo.

    Pero además de estos trastornos, que pueden aparecer a diversas edades, las personas mayores en ocasiones sufren alteraciones en su descanso por factores externos. Entre ellos, podemos destacar los desajustes y mal estado de las prótesis.

    Estas situaciones son frecuentes entre personas institucionalizadas en centros residenciales y en los casos de dependencia, y habitualmente conllevan la aparición de lesiones en las encías que causan dolor, impidiendo un adecuado descanso de forma parecida a lo que mencionábamos en el caso de la periodontitis.

    Como hemos visto, la calidad del descanso es fundamental para disfrutar de un buen estado de salud, y la salud bucodental puede afectar de un modo determinante a nuestro sueño. Por este motivo, ante la presencia de cualquier alteración a nivel bucodental que afecte al descanso, debemos recurrir a nuestro odontólogo para que pueda realizar una valoración del estado del paciente.

    En muchas ocasiones, el correcto abordaje de estos trastornos pasa por medidas como la prescripción de férulas de descarga en casos de bruxismo, diversos dispositivos no invasivos para tratar las apneas del sueño, o la corrección de las maloclusiones de la mandíbula tanto mediante ortodoncia como a través de la ortopedia maxilar, e incluso mediante tratamiento quirúrgico.

    También es importante un seguimiento de los casos de periodontitis. En estos casos, el raspado y alisado radicular (RAR) es la técnica utilizada para eliminar sarro, placa bacteriana y pigmentaciones, además de otros depósitos orgánicos que se encuentran en la superficie dental. Este raspado se realiza tanto a nivel supragingival, sobre el diente y por encima de las encías, como a nivel subgingival, sobre el diente y por dentro de las encías.

    Y naturalmente, es fundamental desarrollar y mantener unos adecuados hábitos de higiene bucodental, sobre todo antes de acostarnos, ya que durante la noche se produce un descenso en la producción de saliva y nuestra boca se halla más expuesta a la actividad bacteriana.

    Porque una óptima salud bucodental es una garantía de que podamos disfrutar de un sueño reparador y, con ello, de una buena salud general y calidad de vida.

  • Prótesis dentales: ¿medida de prevención frente al deterioro cognitivo?

    Prótesis dentales: ¿medida de prevención frente al deterioro cognitivo?

    Como hemos explicado en otros artículos, el uso de prótesis dentales tiene importantes beneficios. Tras un proceso de adaptación inicial y el desarrollo de unos adecuados hábitos de limpieza y conservación, las nuevas dentaduras permiten restaurar o mejorar funciones, como facilitar la correcta trituración de los alimentos o mejorar de forma significativa el habla.

    Estas mejoras tienen sin duda un impacto positivo en la calidad de vida y el estado de ánimo de las personas edéntulas. Pero ¿es posible que los beneficios del uso de las prótesis dentales vayan más allá de estos aspectos funcionales?

    A lo largo de los últimos años, han ido apareciendo diferentes estudios cuyos resultados apuntan en este sentido. Y es que el uso de las prótesis dentales podría desempeñar un importante papel en la prevención frente al deterioro cognitivo.

    La relación entre el edentulismo o pérdida de piezas dentales y el deterioro psicofísico ya fue estudiada en trabajos como el de un grupo de investigadores del University College London, realizado en base a una muestra de más de 3.100 personas adultas británicas de más de 60 años.

    Los resultados de su investigación, publicados en 2015 en la revista Journal of the American Geriatrics Society, hallaron que la pérdida de piezas dentales tenía una relación directa con el deterioro psicofísico, como puede ser caminar a una velocidad más lenta o una progresiva disminución de las funciones cerebrales de la persona.

    En esta misma línea, en 2021 se publicaron en The Journal of Post-Acute and Long-Term Care Medicine (JAMDA) los resultados de un estudio realizado por un grupo de investigadores de la NYU Rory Meyers College of Nursing. En su investigación, concluyeron que la pérdida de dientes es un factor de riesgo del deterioro cognitivo, y que cada pieza dental perdida suponía un incremento de dicho riesgo.

    En concreto, los resultados mostraron que las personas con mayor pérdida de dientes tienen un riesgo 1,28 veces mayor de padecer demencia y 1,48 veces mayor de desarrollar deterioro cognitivo. Entre los motivos, los investigadores hallaron que la falta de dientes provoca mayores dificultades en la masticación, lo que conlleva una nutrición deficiente que tiene como consecuencia carencias nutricionales en el organismo.

    Sin embargo, lo que quizás resulte más sorprendente es otra conclusión del estudio. Y es que se halló que el riesgo de deterioro cognitivo era menor entre las personas usuarias de dentaduras postizas, que habían ido corrigiendo sus caries, o que habían sustituido las piezas perdidas con implantes dentales.

    Más recientemente, otro estudio liderado por el mismo equipo de investigadores y publicado en la revista Aging Medicine en 2024 corroboró estos hallazgos. Para ello, analizaron los datos de la Encuesta Longitudinal China sobre Longevidad Saludable durante los años 2008 a 2018, en más de 27.000 adultos mayores de 65 años que habían perdido sus dientes.

    Los resultados de su investigación encontraron que, en comparación con los usuarios que no usaban prótesis dentales, las personas que utilizaban dentadura mantenían una mejor función cognitiva.

    La conclusión general que se desprende de todos estos hallazgos es que, como en el caso de otras patologías, la salud bucodental tiene una relación directa con el deterioro cognitivo y el desarrollo de las demencias.

    No obstante, en muchas ocasiones las personas con problemas de movilidad, o que viven con deterioro cognitivo o algún tipo de demencia como la enfermedad de Alzheimer, no pueden o tienen grandes dificultades para desplazarse hasta una clínica dental para poder acceder a la atención que precisan.

    Es por ello por lo que en Lura Care llevamos más de 10 años trabajando de forma especializada en servicios de odontología domiciliaria. Nuestro objetivo es romper la barrera de la movilidad para poder atender a estas personas en su propio lugar de residencia, ya sea una residencia, un centro de día o en su domicilio particular.

    Nuestros equipos de odontólogos especializados en la atención a personas vulnerables se desplazan hasta el domicilio con todo el material homologado necesario para los tratamientos. Y esto incluye la realización de las prótesis dentales que, gracias a nuestra innovadora tecnología, supone una verdadera disrupción en el proceso de atención.

    Mediante esta nueva metodología, testada con un éxito rotundo, podemos no solo evitar el desplazamiento de los pacientes, sino acortar el proceso realizando una sola prueba protésica. Y este es un aspecto clave en el caso de las personas con problemas de movilidad o deterioro cognitivo.

    Usualmente, era necesario realizar un mínimo de tres pruebas protésicas al paciente para, finalmente, poder entregarle las prótesis en una cuarta visita, lo cual resultaba virtualmente imposible para muchos de ellos.

    Si deseas más información sobre los tratamientos domiciliarios que ofrecemos en Lura Care para atender a todas estas personas, no dudes en contactar con nosotros.

  • ¿Existe relación entre la gingivitis y el Alzheimer?

    ¿Existe relación entre la gingivitis y el Alzheimer?

    La enfermedad de Alzheimer es una patología que la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera como la nueva epidemia del siglo XXI: se estima que para el año 2050 el número de personas afectadas por esta enfermedad ascenderá a cerca de 140 millones en todo el mundo.

    Y como hemos visto en el caso de otras patologías, una adecuada salud bucodental se posiciona como una importante medida de prevención para contribuir a la salud general de las personas, y en concreto ante el desarrollo de esta enfermedad.

    Las investigaciones desarrolladas a lo largo de los últimos años apuntan a que el incremento de los niveles de anticuerpos frente a las bacterias periodontales propicia un aumento de la presencia de moléculas inflamatorias en otras partes del organismo, que se relaciona con unas mayores tasas de deterioro cognitivo en los casos de enfermedad de Alzheimer.

    Uno de los trabajos que inició esta línea de investigación es el estudio publicado en Science Advances por un grupo de científicos noruegos del Laboratorio de Investigación Broegelmanns del Departamento de Ciencia Clínica de la Universitetet i Bergen (UiB).

    Los autores determinaron que la gingivitis, consistente en la inflamación de las encías y considerada como la fase inicial de la periodontitis o enfermedad periodontal, puede desempeñar un papel decisivo en el desarrollo de la enfermedad.

    Los hallazgos mediante pruebas basadas en el ADN indicaron que la bacteria Porphyromonas gingivalis, causante de la gingivitis, puede pasar de la boca al cerebro. Esta bacteria produce una proteína que destruye las células nerviosas, propiciando la pérdida de memoria y favoreciendo el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer.

    La bacteria Porphyromonas gingivalis se encuentra principalmente en casos de infecciones gingivales y periodontales, aunque también puede encontrarse en niveles bajos en el 25% de los individuos sanos sin enfermedad oral.

    La bacteriemia transitoria que ocasiona puede producirse durante actividades comunes como son el cepillado, el uso de hilo dental y la masticación, así como durante los procedimientos dentales.

    Esto da lugar a una translocación documentada a diversos tejidos, como las arterias coronarias, la placenta y el hígado. Las evidencias científicas indican asimismo que el 100% de los pacientes con enfermedades cardiovasculares presentaban colonización arterial por Porphyromonas gingivalis.

    La relevancia del hallazgo es muy significativa, ya que se estima que el 50% de la población es portadora de la misma, y que en torno al 10% desarrollará una forma grave de la enfermedad. Asimismo, existen evidencias que indican que la Porphyromonas gingivalis se relaciona con la artritis reumatoide, el cáncer de esófago y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

    Si bien los autores afirman que la bacteria no es la causante de la demencia por sí misma, su presencia supone un incremento del riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer, y a su vez favorece la aceleración de su desarrollo.

    Los investigadores señalaron que esta línea de investigación permite adoptar un nuevo enfoque en al tratamiento del Alzheimer, abriendo la puerta al desarrollo medicamentos que bloquean las enzimas dañinas segregadas por la bacteria.

    En base a estos hallazgos, desde Lura Care recordamos una vez más la importancia de mantener unos adecuados hábitos de higiene y prevención como el cepillado regular, el uso de hilo dental, y los enjuagues regulares con colutorios. Y, además, es fundamental acudir de forma regular a revisiones con el dentista, y muy especialmente entre aquellas personas que sufran gingivitis o que tienen antecedentes de enfermedad de Alzheimer en la familia.

  • Lura Care: 10 años de impacto social

    Lura Care: 10 años de impacto social

    Parece que fue ayer cuando empezamos, pero han pasado ya 10 años desde que pusimos en marcha nuestro modelo de odontología domiciliaria desde nuestras humildes primeras oficinas en Barcelona. Con el nombre Dental Residency, nacimos en el año 2015 con la visión de llevar la salud oral hasta el lugar de residencia de todas aquellas personas que no podían o tenían grandes dificultades para desplazarse hasta una clínica dental.

    Así fue como pusimos en marcha un innovador modelo de servicios de odontología móviles con el que empezamos a prestar servicio a residencias y centros de día. Una propuesta disruptiva que nos permitió dar respuesta a las necesidades de atención dental de miles de personas mayores y personas con diversidad funcional, que de otro modo no podían acceder a las prestaciones que necesitaban.

    A lo largo de los primeros años nos centramos en la consolidación de nuestro modelo en España, que nos llevó a convertirnos en la compañía líder del sector con presencia en Catalunya, la Comunidad de Madrid, la Comunitat Valenciana, Euskadi, Navarra y las Islas Baleares.

    Pero con el tiempo nos dimos cuenta de los colectivos que atendíamos tenían otras necesidades no atendidas. Muchas de ellas sufrían alteraciones auditivas y visuales que, del mismo modo que con las dolencias dentales, tenían un impacto negativo sobre la salud, la autoestima, el estado de ánimo y la capacidad de socialización de las personas afectadas.

    Así fue como en 2023 decidimos incorporar los servicios de audiología y óptica domiciliaria, que empezamos prestar mediante el mismo modelo de atención domiciliaria que desarrollamos para nuestros servicios dentales.

    Y para afrontar este reto, dimos un importante paso adelante cambiando nuestra marca para convertirnos en Lura Care. Y con este nuevo nombre iniciamos una etapa de crecimiento, tanto en relación con nuestra oferta de servicios, como en la expansión que teníamos en mente para poder llevarlos más allá de las fronteras de España.

    Ese mismo año 2023 iniciamos nuestro plan de expansión internacional con la apertura de nuestro primer centro operativo en Baranzate, Milán, desde donde atendemos a residentes y usuarios de centros residenciales y centros de día en las regiones de la Lombardía y el Piamonte.

    Una vez asentadas las actividades en estas dos regiones, nuestro plan a corto plazo es abrir nuevos centros en otras regiones italianas y seguir expandiendo las actividades hacia el sur del país.

    Tras la entrada en el mercado italiano, el siguiente paso fue el inicio de nuestras actividades en el Reino Unido en 2024 con la apertura de un hub dental en Hampton Hill, Londres, desde donde prestamos servicio a los centros de Londres, el sureste y parte del este de Inglaterra.

    Nuestras previsiones de futuro son seguir invirtiendo en el Reino Unido para abrir oficinas en otras grandes ciudades como Birmingham, Manchester y Newcastle a partir de 2026.

    Hoy, Lura Care somos una compañía de referencia en el ámbito de la salud domiciliaria en Europa. A lo largo de estos 10 intensos años, hemos atendido mediante nuestros servicios de odontología, audiología y óptica domiciliaria a más de 120.000 personas mayores y personas con diversidad funcional.

    Pero esto no habría sido posible sin contar con la confianza que nos brindan las más de 1.000 residencias y centros de día con los que colaboramos, y con los que compartimos el compromiso de velar por la salud y el bienestar de sus residentes y usuarios.

    Nuestro objetivo para los próximos años es seguir mejorando de forma continua nuestros servicios y operativa, para atender a nuestros pacientes y sus familias con la excelencia y la sensibilidad que merecen.

    Daremos también un nuevo impulso a la atención en domicilios particulares, haciendo accesibles los servicios de salud a miles de personas dependientes que, pese a vivir en su propio hogar, afrontan las mismas dificultades de movilidad para desplazarse hasta un centro de salud.

    Y queremos seguir exportando nuestro modelo a otros países como Alemania o Francia, con el objetivo de que en 5 años podamos dar cobertura a más de 2 millones de personas, con 25 centros operativos en cinco países, y atender a más de 300.000 personas cada año y realizar más de 70.000 tratamientos.

    Todo el equipo de Lura Care estamos comprometidos con un objetivo común: romper la barrera de la movilidad para que los servicios de salud domiciliarios sean una realidad para todas las personas dependientes, estén donde estén y sea cual sea su condición.

  • Salud oral: un gran reto común en toda Europa

    Salud oral: un gran reto común en toda Europa

    La salud bucodental lleva mucho tiempo olvidada en la agenda sanitaria mundial, y se perfila como uno de los grandes retos de presente y de futuro para los sistemas sanitarios a nivel internacional. Así lo constata el “Global oral health status report: towards universal health coverage for oral health by 2030” publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que abarca 53 países de Europa y Asia Central.

    Este ambicioso estudio concluye que las enfermedades bucodentales se encuentran entre las enfermedades no transmisibles más comunes en todo el mundo, afectando a cerca de 3.500 millones de personas.

    El estudio alerta además sobre el hecho de que las enfermedades bucodentales, aunque en gran medida prevenibles, suponen una importante carga para la salud mundial. Y además señala que afectan a las personas a lo largo de toda su vida, causando síntomas físicos, limitaciones funcionales y efectos perjudiciales en el bienestar emocional, mental y social.

    Las cifras indican que en la Región Europea viven 466 millones de personas afectadas por trastornos orales, y que más de la mitad de las personas adultas padecieron una enfermedad bucodental importante en 2019, la prevalencia más alta a nivel mundial. En el periodo comprendido entre 1990 y 2019, en esta región el número de casos de las principales enfermedades bucodentales creció en más de 42 millones, un aumento del 10%.

    En concreto, la Región Europea registró la mayor prevalencia de caries dental permanente a nivel mundial, afectando al 33,6% de la población, lo que se traduce en casi 335 millones de casos en 2019. Además, presentaba la segunda mayor proporción de casos de edentulismo, con un 25,2% que suponen 88 millones de personas de 20 años o más.

    Cabe señalar también el incremento del 16,1% en la prevalencia de la enfermedad periodontal grave durante este periodo. Dado que esta patología alcanza su punto álgido en torno a los 55 años y se mantiene elevada hasta la vejez, se prevé un aumento de la carga de la enfermedad asociada al envejecimiento de la población.

    El informe detalla asimismo que se notificaron cerca de 70.000 nuevos casos de cáncer oral, lo que representa el 18,5% del total mundial, con más de 26.500 muertes atribuibles a este tipo de cáncer en el año 2020.

    Sin duda, a la luz de los datos la salud bucodental se erige como uno de los grandes retos de salud pública en toda Europa. Y si atendemos al acusado envejecimiento de la población y al incremento de la longevidad, afrontamos un futuro en que las necesidades en el ámbito de la salud oral serán mucho mayores.

    Las conclusiones del informe de la OMS subrayan la necesidad crítica de estrategias integrales para mejorar la salud bucodental entre los adultos mayores en Europa, abordando tanto las medidas preventivas como el acceso a la atención sanitaria.

    Para ello, uno de los aspectos clave es lograr garantizar el personal y la financiación suficientes dedicados a la salud bucodental en los ministerios de sanidad u otras agencias sanitarias nacionales, integrándola en las estrategias e iniciativas sobre enfermedades no transmisibles y en la cobertura sanitaria universal.

    La OMS considera por tanto necesario incorporar los servicios de salud bucodental a la atención primaria en todos los niveles. Y esto no será posible sin desarrollar nuevos modelos que incluyan tanto a profesionales de la salud bucodental como a otros trabajadores de atención primaria para satisfacer eficazmente las necesidades de la población.

    El principal problema común que afrontan los servicios de salud públicos en Europa es la escasez de recursos humanos, materiales y de financiación para dar respuesta a estas crecientes necesidades. Pero no se trata solo de una cuestión de medios, sino de visión y de compromiso social, especialmente con colectivos vulnerables como el de las personas dependientes.

    Todavía hoy se produce una alarmante exclusión de colectivos que no disponen de la atención odontológica que merecen para poder disfrutar del derecho a alimentarse con normalidad o a sonreír sin avergonzarse. Hablamos de millones de personas mayores y personas con diversidad funcional que por su situación no pueden acceder a las prestaciones de salud oral que necesitan.

    Además, a nivel continental más de la mitad del gasto total en atención bucodental procede de pagos directos del paciente, de modo que el principal motivo por el que los ciudadanos europeos renuncian a estos cuidados son las razones económicas.

    Ante la insuficiencia manifiesta de medios, la colaboración público-privada se erige como la única vía para una atención sostenible a la dependencia, y el modo en que podamos garantizar el acceso a la atención sanitaria necesaria para millones de personas en riesgo de quedar completamente desatendidas.

    En Lura Care llevamos ya una década demostrando que la odontología domiciliaria es perfectamente viable. Hemos consolidado un modelo de servicios de odontología móvil de eficacia contrastada, que iniciamos en España y que hemos exportado con éxito también a otros países como Italia y el Reino Unido.

    Hoy en día somos la compañía líder en Europa, donde hemos atendido a más de 120.000 personas gracias a la confianza que nos brindan las más de 1.000 residencias y centros de día con los que colaboramos.

    Lo hemos logrado desarrollando un modelo basado en las prestaciones adaptadas a las necesidades específicas de estos colectivos, llevando a cabo miles de revisiones bucodentales gratuitas cada año, e impulsando las actividades formativas en el ámbito de la prevención, dirigidas tanto a los residentes como al personal de los centros.

    Y hemos asumido también el compromiso de ofrecer precios ajustados y opciones de financiación flexible, a fin de que ninguna persona se quede sin la atención que precisa por motivos económicos, y de reinvertir parte de nuestros ingresos en los centros para contribuir a la mejora de sus servicios.

    Pero todavía queda mucho camino por recorrer, por lo que en Lura Care seguiremos trabajando sin descanso hasta lograr nuestro gran objetivo: que el derecho universal a una sonrisa sana sea una realidad para todas las personas, estén donde estén y sea cual sea su condición.